lunes, 22 de noviembre de 2010

 

Sonic, ¿estás ahí? La respuesta a esta pregunta puede llevar a diferentes alegaciones sobre el devenir del erizo a lo largo de esta generación.

¿Qué hace Sega con su mascota más preciada?, símbolo de todo el poder que alcanzó la compañía en la era de los 8 y 16 bits, mermada en cierto modo a partir de la aparición de las 3D.

Para Intro-Games, la respuesta a la primera pregunta es: Si, estoy aquí y espero, para quedarme.

Porque señores, Sonic el Erizo ha vuelto.

Hablar de Sonic en el pasado siempre fue sinónimo de grandeza, de pura jugabilidad plataformera. Rivalizaba de tu a tu con Mario, su principal “rival” en la generación Nintendo vs Sega. Y, cosas de la vida, al final el juego que se digna en recuperar al Erizo y lo revive de una agonizante caída en picado, sale en una consola de Nintendo.

Pero, ¿qué es lo que hace que este nuevo Sonic Colors se asiente como uno de los exponentes 3D de la saga? Ahora mismo os proporcionamos la respuesta.

Situémonos en la era de los 8 y 16Bits. Sonic era aplaudido por la crítica gracias a su peculiar jugabilidad, todas las características de un buen pataformas se juntaban con la velocidad que caracterizaba a nuestro protagonista.

Ahora avancemos un poco en el futuro hasta la etapa final de Sega como desarrolladora de Consolas, la era Dreamcast. Con Dreamcast dimos el salto a las 3D. Un Sonic visto desde otra perspectiva, una cámara situada a la espalda del erizo, dejaba atrás toda jugabilidad plataformera para dar más protagonismo a la velocidad. Las partidas se tornaron más frenéticas y la esencia del erizo de las 2D se perdía radicalmente pese a ser tanto Sonic Adventure como su segunda parte, dos buenos juegos de la época.

 

Con el lanzamiento de las consolas de nueva generación, la cámara a la espalda prevaleció frente a las 2D, pero toda intentiva de realizar un Sonic de calidad se vió mermada por diversos factores en cada uno de los juegos de la nueva generación. Al menos hasta ahora, con las salidas de Sonic 4 y Sonic Colors, podemos decir que nuestro Erizo favorito empieza a resurgir de entre sus cenizas.

 

Sonic Colors mezcla de manera excelente las fases 3D de los nuevos Sonics con las fases 2D de la época de los 16 bits. La velocidad está presente en las primeras, mientras que la exploración, los diversos caminos a elegir para completar una fase o el medir bien los saltos entre pinchos obviando la velocidad de Sonic para no perecer en el intento retorna con las segundas.

 

La jugabilidad de antaño se muestra en cada una de las zonas en plano lateral, que no son pocas, más de la mitad del juego, alrededor de un 70 por ciento del mismo está diseñado en este plano.

Además, podremos seleccionar la opción de control que más nos satisfaga, pudiendo elegir entre la combinación Wiimote + Nunchuck, Wiimote en horizontal, Mando de Game Cube o Mando Clásico (opción que recomendamos por comodidad en la disposición de botones).

El Erizo puede saltar, correr, deslizarse, realizar un salto doble, embestir al enemigo...con tan solo hacer uso de 3 botones.

Se echa de menos el clásico spining que podíamos realizar agachándonos para dar velocidad a Sonic cuando estamos parados, y el modo de eliminar a los enemigos a base de hacerlos objetivo como se nos tiene acostumbrados en esta generación, hace que la labor de acabar con ellos sea más sencilla.

Que conste que esta última frase no le resta dificultad al título en general. Sonic Color es un título exigente, con una curva de dificultad que se eleva exponencialmente. Más aún si no estamos acostumbrados a este tipo de juegos. De hecho, a aquellas personas que se han iniciado durante esta generación en el mundo de los videojuegos, les pueden resultar frustrantes algunas partes del mismo.

 

 

Dentro del juego además del clásico modo historia, podremos disfrutar, junto con un amigo, de un modo multijugador cooperativo. Si bien este modo conserva la mezcla de escenarios 3D y 2D, el desarrollo del mismo se hará en escenarios sin vistosidad alguna, donde el apartado artístico se deja atrás para centrarse en la diversión que nos proporciona jugar sentados a lado de un compañero.

 

El argumento del juego, como es habitual en la saga, se centra en los malvados planes del Doctor Eggman (Robotnik para los clásicos). En un principio, Sonic y Tails se verán atraídos por el parque temático situado en el espacio, contruído por Eggman. Sin, a primera vista, malvedad alguna en el entorno, pronto descubrirán que el inmenso parque de atracciones solo es una tapadera del maléfico plan del Doctor: atrapar a unos pequeños seres llamados Wisps con el fin de absorber la energía vital de la que están provistos.

He aquí donde nos paramos a hablar de estos pequeños seres a los que Sonic denomina "Aliens", principal baza del juego que necesitaremos si queremos llegar a todos los recovecos del juego.

Los Wisps están presentes en los escenarios del juego a modo de power ups. Como en la época de los 8 y 16 bits, en la que rompíamos cajas metálicas con determinados poderes, en Sonic Colors haremos los mismo con los Wisps. Durante el transcurso del juego tendremos que irlos desbloqueando para poder luego utilizarlos en fases anteriores y, dependiendo del color y forma del Wisp, nos proporcionarán distintos poderes. Desde un turbo que hará que Sonic sea más rápido, hasta el poder de salir disparado hacia arriba como un cohete.

Centrándonos en el apartado técnico y artístico del juego, no podemos hacer otra cosa más que alabar el trabajo realizado por el Sonic Team. Sonic Colors luce espectacular en este plano, tanto personajes como escenarios tienen un acabado visual sorprendente, más en la plataforma para la que ha sido desarrollado. La nueva entrega del erizo poco tiene que envidiar a otros títulos que hasta ahora eran el exponente gráfico de Wii. Los escenarios carecen de los tan odiados dientes de sierra, enemigos y personajes protagonistas gozan de un gran texturizado y el juego se mueve con gran fluided.

 

 

Podemos decir sin atragantarnos, que Sonic Colors entraría dentro del top 5 gráfico de Wii, donde títulos como Mario Galaxy o Metroid Prime ocupan las primeras posiciones.

Mismas alabanzas debemos soltar si queremos expresarnos con relación a la banda sonora. Cada uno de los planetas cuenta con una banda sonora diferente, siendo modificada en los diferentes escenarios eliminando cualquier atisbo de monotonía que pueda producirnos escuchar una misma canción durante bastantes minutos. Las canciones entran por los oídos y algunas harán que cuando dejemos de jugar nos pongamos a tararearlas como ya pasaba con los Conics de Megadrive.

Como toda aventura de Sonic en esta generación, la historia principal puede ser finiquitada en unas 6-8 horas, tiempo que nos llevará si no nos dedicamos a coleccionar todas las monedas rojas, que desbloquearán fases del modo multijugador y nos proporcionarán una grata sorpresa si conseguimos reunir las 180 de las que se componen todos los escenarios. Además el juego posee un ranking online para ver quien realiza los mejores tiempos y puntuaciones en cada escenario.

Ficha técnica:

Plataforma: Nintendo Wii (también disponible en Nintendo DS).
Género: Plataformas.
Desarrollo: Sega (Sonic Team).
Distribucción: Sega.
Precio: 49,95 €.
Nº jugadores: 1-2.
Texto: Castellano
Voces: Inglés- Japonés.
Calificación: + 3.
Lanzamiento: Ya disponible.

 

Conclusiones:

Sonic el Erizo vuelve a las consolas de nueva generación después de varios tropiezos. Divertido, extenso si nos dedicamos a coleccionar las monedas rojas, con un apartado visual impecable, frenetismo en los tramos 3D y exploración en los 2D. Estamos ante un Sonic que reune y mezcla las grandes cualidades que pedían los fans al Sonic Team. Sonic Colors se proclama como uno de los mejores plataformas de la generación, un soplo de aire fresco dentro de la saga y un título que no puede pasar desapercibido para los poseedores de una Nintendo Wii.

 

Nota:


Publicado por J.Pesqueira @ 12:00  | Análisis
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